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29 Jul 2021 - Nutrición, Opinion

En los últimos años el interés mundial en la lactancia materna ha crecido. El arte de la lactancia materna ha sido redescubierto en los últimos años en Europa y en menor proporción en América del Norte. En los países subdesarrollados se continúan observando las consecuencias más serias de la sustitución de la lactancia materna por la alimentación artificial, sobre todo en las familias con escasos recursos económicos. 

La Semana Mundial de la Lactancia Materna, instaurada oficialmente por la Organización Mundial de la Salud y UNICEF en 1992, es actualmente el movimiento social más extendido en defensa de la lactancia materna, y se celebra del 1 al 7 de agosto en más de 170 países; el lema de la Semana Mundial de la Lactancia Materna para este 2021 es «Proteger la Lactancia Materna: Una Responsabilidad Compartida» y se centrará en la importancia de evitar la discriminación de las madres lactantes en todos los ámbitos, ofreciendo apoyo familiar y comunitario. 

¿Qué es la lactancia materna? 

La lactancia materna es una forma de alimentación que comienza en el nacimiento con leche producida en el seno materno. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señalan que la lactancia es una forma inigualable de facilitar el alimento ideal para el crecimiento y desarrollo correcto de los niños. 

OMS y Unicef consideran imprescindible la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses del recién nacido y recomiendan que a partir de esa edad y hasta los dos años, de forma complementaria a la lactancia, se ofrezcan al bebé otros alimentos propios para su edad. 

La lactancia materna es un hecho biológico sujeto a modificaciones por influencias sociales, económicas y culturales, que ha permanecido como referente para los bebés humanos desde los orígenes de la humanidad, tanto si se trata de leche de la propia madre o leche de otra madre, a cambio o no de algún tipo de compensación. 

En 2018 un nuevo reporte publicado por Unicef muestra que en países con altos ingresos más de uno de cada cinco bebés nunca ha sido amamantado, mientras que en países con ingresos medianos y bajos uno de cada 25 bebés nunca es amamantado. 

En todo el mundo, 7,6 millones de bebés al año no se benefician de la lactancia materna, según Unicef, que estima que, en los países de altos ingresos, el 21% de los bebés nunca han recibido leche materna. La tasa en países de bajos y medianos ingresos es del 4%. 

Entre los países de altos ingresos, Irlanda, Francia y Estados Unidos tienen tres de los índices de lactancia materna más bajos. 

Los beneficios de la lactancia para la madre y el bebé son indiscutibles. No solo permite establecer un vínculo especial entre ambos, sino que es la principal vía para aportar los nutrientes y anticuerpos que son claves en el desarrollo del recién nacido. 

De acuerdo con información de la Organización Mundial de la Salud (OMS), amamantar disminuye el riesgo de mortalidad infantil, favorece el desarrollo sensorial y cognitivo del bebé, protege ante la obesidad y sobrepeso en la infancia y como la leche materna está llena de inmunoglobulinas protege a los bebés contra la neumonía, la diarrea, las infecciones del oído y el asma, entre otro tipo de enfermedades. 

La lactancia materna en la primera hora de vida reduce en casi 20% el riesgo de morir en el primer mes. Los recién nacidos tienen un sistema inmunológico muy inmaduro y son altamente vulnerables. La leche materna ofrece protección inmediata. Durante el primer mes de vida, los bebés que no son amamantados tienen seis veces más probabilidades de morir en comparación con aquellos que sí lo son; entre los 9 y 11 meses aquellos que no son amamantados tienen 30% más de probabilidades de fallecer. 

La lactancia materna proporciona beneficios de salud para las madres más allá de la satisfacción emocional, además se recuperan del parto mucho más rápido y fácilmente. La hormona oxitocina, que se libera durante la lactancia, actúa para regresar el útero a su tamaño regular más rápidamente. 

Los estudios muestran que las mujeres que han amamantado, experimentan índices más bajos de cáncer de seno y ovario posteriormente en sus vidas. 

En Estados Unidos, si el 90% de las madres fueran capaces de amamantar durante al menos 1 año, se evitarían 17.400 millones de dólares de costos para la sociedad en muertes prematuras, 733.7 millones y 126.1 millones en costos directos e indirectos por morbilidad resultante del exceso de casos de cáncer de mama, la hipertensión y el infarto de miocardio. 

Durante la semana mundial de la lactancia materna se ha destacado el papel que cumple la lactancia materna como un agente más dentro del conjunto de objetivos globales marcados por la Asamblea General de la ONU para poner fin a la pobreza, proteger el medio y conseguir la prosperidad de todos a través de un desarrollo sostenible. 

La lactancia materna está directamente relacionada con cada ODS a través las cuatro grandes áreas temáticas: 

  • Nutrición, seguridad alimentaria y reducción de la pobreza 
  • Supervivencia, salud y bienestar 
  • Medio ambiente y cambio climático 
  • Productividad y empleo femenino 

La producción de leche de vaca, por ejemplo, genera contaminación en diversas instancias, como en el gas metano que emite la vaca, el alimento que necesita, el combustible necesario para transportar la leche y el envase que la contiene. La leche materna es un alimento natural y renovable que no necesita envase, transporte ni combustible para prepararse. Por cada millón de bebés alimentados con preparación para lactantes, se usan 150 millones de envases. 

En El Salvador las trabajadoras tienen derecho a interrupciones pagadas para la lactancia, de una duración de una hora, para que las nuevas madres puedan amamantar a su hijo(a) hasta que el niño(a) tenga seis (06) meses de edad. Estas interrupciones pueden dividirse en dos descansos de 30 minutos, si así lo solicita la trabajadora. El tiempo de interrupciones para la lactancia se considera como tiempo de trabajo, según la Constitución de la República de El Salvador. 

A partir del año 2000, además de las intervenciones nutricionales ejecutadas por el Ministerio de Salud, se implementaron una serie de estrategias que favorecen la promoción de la práctica de la lactancia materna. 

En 2009, el Ministerio de Salud implementa la Política Salvador Nacional de Salud “Construyendo la Esperanza” la cual establece en la estrategia doce sobre Seguridad Alimentaria y Nutricional, la importancia del fomento de la lactancia materna y las prácticas de alimentación saludables, como elementos claves para el logro de un adecuado nivel de salud y nutrición. 

En 2011 fue oficializada la Política Nacional de Seguridad Alimentaria Nutricional que en su línea estratégica tres establece que se deben promover prácticas adecuadas de lactancia materna y la necesidad de formular un marco normativo para su promoción, protección y apoyo. Además, que se debe promover el cumplimiento de la legislación laboral, para el goce de los derechos de la mujer en períodos de embarazo y lactancia. 

Mitos de la Lactancia 

Mito: La leche de la madre humana es aguada, comparada con la leche de vaca. FALSO. Realidad: La leche humana varía durante la mamada. Es importante que el bebé reciba tanto de la leche del comienzo (rica en agua, lactosa y proteínas) como de la leche del final (rica en grasa), para que obtenga una comida completa y toda el agua que necesita 

El bebé llora porque tiene hambre, porque la leche materna no es suficiente. FALSO. Realidad: Frecuentemente el llanto se asocia con el hambre, lo que erróneamente conduce a la madre a complementar la lactancia con fórmula, al creer que su leche no es suficiente. 

Para amamantar, la madre debe seguir una dieta especial con restricción en el consumo de algunos alimentos, para evitar gases y cólicos en el bebé. FALSO. Realidad: Es muy frecuente que se le prohíba consumir refrescos (gaseosas) y algunos alimentos como: ajo, cebolla, coliflor, brócoli, granos entre otros, porque «pueden causar gases» a los bebés. El único alimento relacionado con cólicos es la leche de vaca consumida por la madre (sobre todo si la consume en exceso), el resto de los alimentos pueden ser ingeridos. Debe limitarse el consumo de refrescos, té, café y chocolates, los cuales pueden provocar irritabilidad en el bebé. En general la madre lactante puede comer todo lo que comía durante el embarazo. 

La madre no puede continuar amamantado, si se debe reincorporarse al trabajo. FALSO. Realidad: La madre puede prolongar la lactancia, implementando su propio banco de leche casero. Esto le permitirá realizar la extracción, conservación y suministro de su leche, de manera que ésta le sea suministrada a su bebé con tacita, cucharita o inyectadora, por la persona que lo cuida. 

Semana Mundial de la Lactancia Materna 2021